La familia lo encontró en ese estado y radicó una denuncia por vejámenes contra el nosocomio y logró el traslado a una clínica de Córdoba.
Este sábado, un hombre de 81 años fue descubierto atado de pies y manos en un centro de salud de Alta Gracia. Con el asesoramiento de la Municipalidad, la familia radicó una denuncia por vejámenes contra el nosocomio y logró el traslado del hombre a la Clínica Vélez Sársfield.
La imagen del paciente, recostado sobre la parrilla de una cama y atado a la pared de una mano y a la cama de un pie se viralizó rápidamente, generando inmediata indignación.
«Pedimos hablar con el director y nadie dio la cara», manifestó Walter Risso, hijo del paciente.
«Hay una vejación, un sometimiento de la persona contra su voluntad», indicó por su parte Daniel Villar, asesor Letrado de la Municipalidad de Alta Gracia, explicando la figura bajo la cual se radicó la denuncia en la Fiscalía de 1ª Nominación de la ciudad, a cargo de Diego Fernández.
Consultados sobre el hecho, desde el Sanatorio Alta Gracia reconocieron que el tema está judicializado y adelantaron que están evaluando emitir un comunicado oficial.
Una postal de maltrato
Según narró Walter Risso, el hombre de 81 años venía siendo tratado en el citado sanatorio, inicialmente por una infección urinaria. «Lo internaron el jueves. Se agravó el cuadro porque nunca nos dijeron que tenía principio de neumonía», subrayó.
“No nos querían dar indicaciones, nos decían que había que internarlo sí o sí. No tenía diagnóstico ni nada pero nos convencieron porque llevaba muchas horas ahí. Nosotros lo fuimos a visitar todos los días pero no lo podíamos ver porque supuestamente estaba en aislamiento; pero le hicieron el testeo de Covid y dio negativo», completó.
El sábado, el hermano de Walter Risso estaba en el hall del sanatorio con su esposa, cuando subió al primer piso para tratar de ver a su padre. Al oír gritos, se acercó por la habitación y allí se topó con la situación que fue grabada con un teléfono celular y viralizada.
«Estaba acostado en el esqueleto de fierros de la cama, atados de pies y manos», describe Walter Risso, quien relata que «entró la enfermera corriendo para quererlo desatar y mi hermano le dijo que no lo tocara. Ahí filmaron y sacaron fotos».
Asimismo, aseveró que, por testimonios que recogieron de otros pacientes, el caso no sería aislado. «La otra noche mi papá durmió en el suelo porque se cayó y, al estar atado, no pudo levantarse», agregó, en virtud de lo que el hombre mismo logró narrarle.

