Entre las principales causas que llevaron a esta decisión aparecen la caída del consumo interno y el aumento sostenido de costos en insumos clave como harina y azúcar.
La histórica marca de galletitas Tía Maruca cerró de manera definitiva su planta principal ubicada en Albardón, en San Juan, poniendo fin a más de dos décadas de actividad industrial y dejando sin empleo a decenas de trabajadores.
El cierre marca el difícil contexto de una empresa que supo posicionarse en las góndolas de todo el país y competir con las principales firmas del rubro. Sin embargo, la marca no desaparece del mercado, ya que la empresa migrará hacia un modelo de producción tercerizada para reducir costos operativos.
Entre las principales causas que llevaron a esta decisión aparecen la caída del consumo interno y el aumento sostenido de costos en insumos clave como harina y azúcar. A esto se sumaron dificultades para acceder a financiamiento y una presión impositiva que complicó la posibilidad de modernizar la producción.
En ese escenario, sostener la competitividad frente a marcas más económicas dentro del mercado de las galletitas dulces se volvió cada vez más difícil.
Tía Maruca nació en 1998 como un proyecto familiar que, con el paso del tiempo, logró expandirse a nivel nacional e incluso llegar a mercados internacionales. Su crecimiento tuvo un punto alto en 2017, cuando la empresa incorporó una nueva planta productiva.

