Vecinos cuestionaron el ruido constante de los impactos de las paletas, los rebotes contra los cristales y los gritos de los jugadores. La Justicia fijó una indemnización por daño moral para las familias afectadas.
La Justicia ordenó frenar la actividad en un club de pádel hasta que se hagan obras para bajar el impacto sonoro tras las quejas de vecinos por ruidos molestos.
La resolución fue dictada a partir de una demanda presentada por vecinos que denunciaron que la actividad en las canchas volvía “invivible” su rutina diaria.
Según se informó oficialmente, los vecinos de una cancha de Alcira Gigena cuestionaron el ruido constante de los impactos de las paletas, los rebotes contra los cristales y los gritos de los jugadores durante más de 14 horas por día. Sostuvieron que esa situación afectaba su descanso y su salud psicofísica.
Ante este panorama, la Justicia también fijó una indemnización por daño moral para las familias afectadas. La medida se mantendrá hasta que se concreten obras de adecuación para mitigar el impacto sonoro.

