La triste historia de Bujía: una oveja que era la mascota de una familia cordobesa

El animal de apenas cuatro meses salió de su casa siguiendo al perro del hogar. Horas después descubrieron que había sido llevada por un hombre y la historia tuvo un final desgarrador.

Cada mañana esperaba detrás de la puerta para recibir su comida. Cuando alguien llegaba a la casa, corría a recibirlo y el sonido de sus pequeñas pezuñas anunciaba que allí estaba, lista para acompañar a la familia. Así era Bujía, una ovejita de apenas cuatro meses que, sin proponérselo, se había convertido en el alma del hogar de una familia de Tanti.

Por eso, cuando desapareció, sus dueños no pensaron en darse por vencidos. La buscaron por todos lados con la esperanza de encontrarla sana y salva. Nunca imaginaron que la historia terminaría de la manera más dolorosa.

Las cámaras de seguridad permitieron reconstruir lo ocurrido. Después de salir de la casa siguiendo al perro de la familia, Bujía quedó desorientada en la calle. Minutos después, un hombre que circulaba en una motocicleta la levantó y se la llevó.

Mientras la investigación avanzaba lentamente, la angustia crecía. Según contó Sonia, la dueña de la ovejita, vecinos que viven detrás de la vivienda donde estaba el animal aseguraron haberla escuchado balar durante todo el día. Sin embargo, la orden judicial para realizar el allanamiento recién llegó por la noche y ya no pudo evitar el peor desenlace.

Cuando la Policía ingresó al domicilio encontró los restos de Bujía. El hombre señalado por habérsela llevado permanece prófugo y, de acuerdo con la información que recibió la familia, tendría antecedentes penales.

Más allá del robo, Sonia sostiene que el mayor dolor es pensar en el sufrimiento que atravesó la pequeña oveja.

«Lo que más duele es el daño que hizo, porque no fue porque lo necesitara para comer, ni mucho menos. Fue puro daño. Saber todo lo que sufrió».

Con el paso de las horas, el caso conmovió a vecinos de Tanti y a miles de personas en las redes sociales. Para la familia, Bujía nunca fue simplemente una oveja.

«Tuvimos la mala suerte de que la encontrara la única persona de acá, de Tanti, capaz de hacer algo así», lamentó Sonia, todavía sin poder entender cómo una mascota que solo repartía cariño terminó siendo víctima de un acto de semejante crueldad.

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