En el Día del Locutor, la profesional habla de su pasión por comunicar, su recorrido y su logro de poder vivir de lo que le gusta.» Estoy contenta del recorrido que tuve y de cómo estoy llevando mi profesión hoy», expresa.
Más de tres décadas después de sus primeros pasos en la radio, Ivana Ferrucci sigue hablando de la locución con el mismo entusiasmo de quien recién empieza. Locutora nacional recibida en el CUP de Córdoba, periodista, ganadora de un Martín Fierro y responsable hoy de los medios Entretenimientos Córdoba y 351 Hoy, asegura que todo comenzó mucho antes de pensar en títulos o reconocimientos. «De chiquita me di cuenta de que me gustaba la comunicación», dice, y recuerda que lo que empezó como un juego terminó convirtiéndose en su profesión.
-¿Cuándo terminaste de darte cuenta de que querías ser locutora?
Mi sueño de ser locutora terminó de gestarse cuando iba al secundario.
La radio también estaba en su casa. Su mamá escuchaba habitualmente Cadena 3 y, entre programas y voces que se repetían a diario, aparecieron algunos de sus primeros referentes. «Mario Pereyra y Rony Vargas fueron, de cierta forma, referentes, porque me crié escuchándolos», cuenta. También recuerda las emisoras locales y destaca la admiración que siempre sintió por Liliana López Foresi, a quien define como «una excelente profesional».
-¿Y qué sentiste la primera vez frente a un micrófono?
Estaba tan entusiasmada que no tenía ni miedo ni vergüenza. En el último año del secundario me habían destinado a un local de bijouterie para hacer una pasantía, pero yo no quería. Me fui a una radio por mi cuenta y empecé como telefonista, acompañando a los locutores, hasta que un día tuve la oportunidad de participar en un programa, en una radio de Almafuerte.


-¿Cómo ves hoy la profesión?
Creo que ha evolucionado en algunos aspectos e involucionado en otros. Celebro que hoy exista una mayor diversidad de voces y que los locutores puedan conservar sus acentos y modismos, algo impensado años atrás. Pero también observo con preocupación que muchos lleguen al micrófono sin preparación suficiente. Me preocupa que a algunos les dé lo mismo pronunciar bien o mal, por eso insisto en que la formación sigue siendo una herramienta indispensable.
-¿Alcanza con tener linda voz y buena dicción?
Claramente el locutor tiene que ser un buen comunicador. No basta con tener buena voz y buena dicción, aunque ese combo no tiene que faltar.
Aunque recibió premios y reconocimientos, como el Imagen de Oro en su ciudad natal, cuando hace un balance de su carrera Ivana elige otra medida para hablar de éxito. «Llevo más de 30 años trabajando de esto que amo», dice con orgullo y reconoce que, en los tiempos que corren, poder vivir de la profesión es uno de sus mayores logros. «No todos mis colegas pueden hacerlo», se lamenta.
-¿Te queda algún micrófono por conquistar?
No. Siento que cumplí todos mis sueños en mi carrera. Estoy muy conforme con todo lo que he vivido en la profesión. Estoy contenta del recorrido que tuve y de cómo estoy llevando mi profesión hoy.
-¿Un mensaje para quienes estén pensando en iniciar su camino en la locución?
Que se preparen, que estudien. Si bien esta es una profesión que se puede desarrollar de oficio, a mí me gusta mucho que la gente se prepare de manera permanente, que tenga en cuenta que son comunicadores responsables de lo que dicen ante un micrófono. Debemos ser respetuosos de quienes nos están escuchando y responsables de lo que decimos. Siempre es importante conocer lo que vas a decir, cómo y a quién se lo vas a decir.
La historia que le tocó vivir y contar
Entre las experiencias que más satisfacción le dieron en su carrera, Ferrucci menciona la posibilidad de grabar audiolibros. «Fue una hermosa experiencia», resume.
Pero hay otra historia que la marcó desde un lugar completamente diferente: las explosiones de la Fábrica Militar de Río Tercero. Por entonces trabajaba en dos medios locales y vivía muy cerca del lugar. La tragedia también golpeó de lleno en su vida cotidiana.
«Mi casa se me vino abajo. Tuve que dejar de ir a la escuela y a la radio. Fueron meses muy abocados a reacomodar a la familia por la destrucción total de nuestros bienes. Tengo muy presentes esos recuerdos», recuerda.
Con el paso de los años, además de recordarlo como una de las experiencias más dolorosas de su vida, también le tocó ponerle voz a un hecho que ella misma había atravesado. «Eso fue algo que me marcó bastante», reconoce.


