Flor Griguol, la veterinaria que conquista el kickboxing

La deportista combina su profesión con una exigente carrera en las artes marciales. En poco tiempo consiguió títulos provinciales, nacionales e internacionales, y sueña con dar el salto al profesionalismo.

Flor Griguol es médica veterinaria, vive en Monte Cristo e integra el equipo Twister. En el kickboxing encontró mucho más que un deporte: una pasión que comenzó como una búsqueda personal y que con el tiempo la llevó a conquistar títulos provinciales, nacionales e internacionales. En diálogo con Zona News, «La Dama de Hierro» contó cómo nació su vínculo con las artes marciales, el apoyo de su familia, el desafío de combinar su profesión con el alto rendimiento y el sueño de llegar al profesionalismo.

-¿Qué te llevó a comenzar en el kickboxing?

Me inspiré por una amiga que ya practicaba el deporte hacía unos años y dije: «¿Por qué yo no?». Además, estaba pasando por momentos de baja autoestima y problemas sentimentales, necesitaba salir de ese «pozo» en el que me encontraba, así que le di una oportunidad. Desde ese entonces, en 2019, nunca más dejé de ir a entrenar.

-¿Cómo fueron tus comienzos en el kickboxing competitivo?

Empecé a practicar kickboxing de manera recreativa hace algunos años. Comencé a competir en 2024 y de ahí no paré, salvo dos meses que me tuve que operar la nariz. En 2025 me recibí de cinturón negro. Entre ese camino conseguí títulos provinciales, nacionales e internacionales. Así que bueno, acá vamos por este caminito, sin prisa pero sin pausa.

-¿Qué fue lo que hizo que continuaras practicando este deporte?

La verdad es que me enamoré del deporte. Cada entrenamiento era un desafío nuevo y eso me motivó a seguir creciendo. Descubrí que no solo mejoraba físicamente, sino también mentalmente.

-¿Fue difícil explicarle a tu familia que ibas a subirte a un ring?

La verdad que no, mi familia siempre me apoyó en todo y siempre aceptó mi alma «Terreneitor» (risas). De toda la familia soy la única que hace deporte y que realiza específicamente deporte de contacto. Mi vieja al principio tenía impresión y temor, pero cuando empezó a ver que ganaba mis peleas y me iba bien, ahí se relajó un poco más.

-¿Cuál fue la pelea que más te marcó hasta ahora y por qué?

Cada pelea es una experiencia diferente y una mezcla de sensaciones. De todas siempre queda un aprendizaje. Por ahí la que siento que más marca me dejó fue mi debut, que no fue positivo, donde obviamente uno sube con todos los miedos e incertidumbres, y uno siempre quiere ganar.

Por cuestiones laborales y por ahí por no tener autoconfianza dejé de pelear por casi dos años, y ahí es donde me di cuenta de que perdí tiempo valioso en términos de carrera deportiva. Por eso siempre a quien me pregunta sobre el deporte les digo que mientras puedan sigan entrenando, sigan creciendo. Un resultado no define tu desempeño de cada día.

-¿Qué sentís en los minutos previos a subir al ring?

Minutos previos antes de subir al ring todo es seriedad y enfoque, ya no hay vuelta atrás, hay que subir sin miedo al éxito. Las primeras peleas era una bola de nervios, con el correr de mi trayectoria ya voy más tranquila, mentalidad underdog, aunque siempre va a estar esa ansiedad antes de pelear.

-¿Cuáles son tus objetivos dentro del kickboxing?

Superar a mi versión anterior, ponerme a prueba cada día, sentir que puedo con este objetivo, crecer de forma física y mentalmente. Algún día quiero debutar en profesional. Mientras tanto, sea lo que sea que pase, estaré conforme con ser una inspiración para chicas más jóvenes que yo a vivir este mundo de las artes marciales.

-Sos médica veterinaria y deportista de alto rendimiento. ¿Cómo conviven esas dos facetas?

Digamos que soy una médica veterinaria disfrazada de luchadora de alto rendimiento (risas). Ambos son mis pilares, pero no es fácil. Son estilos de vida que demandan tiempo, por lo que es un esfuerzo grande mantener el buen rendimiento tanto en el ámbito profesional como en el deportivo.

Tener un día largo de casos complicados, cirugías, etcétera, y tener que salir e irte a entrenar a la noche requiere de disciplina. La mayoría de las veces no vamos a tener ganas, por lo que el 70% de los logros para mí es por ser constantes y disciplinados, más cuando uno no viene con el talento o, como es mi caso, empieza a hacer deporte de grande.

-¿Qué le dirías a una chica que quiere empezar un deporte de contacto y todavía no se anima?

Les diría que es una etapa que recomiendo no saltársela. En mi caso fue un viaje de ida, ya que fue una transformación rotunda a nivel físico y mental: mayor confianza en mí misma, mejor autoestima, ganas, resistencia. Físicamente mejorás mucho, te ayuda a ponerte objetivos y autosuperarte, y sobre todo conocés gente hermosa en el camino.

Además, muchísimos lugares los conocí gracias a los eventos a los que tuve que viajar. Por último, no pierdan tiempo: el cambio es hoy.

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