El publicista, fotógrafo y comunicador cuenta sus inicios en el Partido Liberal, como conoció al entonces outsider de la política; Javier Milei y su apoyo al gobierno actual: «Duele muchísimo, pero vamos bien», expresó.
«Yo empecé a militar en 2018 cuando Milei solo hacía apariciones en televisión y estaba sumergido en la batalla cultural. En ese entonces Javier no quería saber nada con la política, sólo era un ferviente defensor de las ideas de la libertad«, explica el publicista Diego Zampini sobre su llegada al Partido Liberal.
«Me prendí (sic) porque un primo, que está ahora en La Libertad Avanza, me comentó sobre un grupo de personas que hablaban de ideas liberales y tenían intenciones de insertarse en la política con un nuevo espacio», agrega.
«Hasta ahí yo siempre había estado más cercano y simpatizando con el radicalismo. Incluso trabajando para los políticos de ese espacio», aclara el fotógrafo de vasta experiencia.
-¿Qué es lo que te sedujo del liberalismo para decidirte a formar parte de ese espacio político?
En el liberalismo me encontré con personas que hablaban de tener más libertad económica, con menos impuestos. Yo siempre estuve ligado con el desarrollo productivo y con actividades económicas; y veía cómo afectaba la cadena de producción la alta carga impositiva. Y esta gente hablaba de hacer más eficiente, algo de lo que había hecho Macri, pero de forma más agresiva. El ex presidente arrancó como una propuesta de centro que fue virando hacia la izquierda, un «kirchnerismo de buenos modales». La propuesta libertaria era más pura y dura en la determinación de dejar laburar a la gente en paz.
-¿Cómo iniciaste tu militancia en el Partido Liberal?
Empecé a ir a las reuniones, en las que compartíamos ideas con académicos, conferencistas y outsiders de la política que venían del sector privado y que vieron la posibilidad de ser representativos en el ámbito político, para poner en valor un modelo de desarrollo que pensábamos que era mejor que el vigente.



Diego no sólo militó en el Partido Liberal desde 2018, si no que fue candidato a legislador en 2019.
«Teníamos vocación, inquietud, convicción y sobre todo entusiasmo de que el proyecto podía funcionar. Y si bien sabíamos lo que queríamos, no había un plan específico, ya que no teníamos recursos que nos bajaran del cielo, como si los tienen los partidos tradicionales», comenta Zampini sobre aquella aventura liberal que recién iniciaba .
«Sólo contábamos con la plata que juntábamos nosotros, para hacer folletos, pines y organizar eventos. Con recursos propios nos pagábamos cursos de formación y viajábamos a otras provincias a convenciones. Hacíamos una militancia de abajo hacia arriba y autosustentable», se enorgullece.
-Tu militancia te llevó a ser candidato a legislador en 2019. Contanos sobre esa experiencia…
En las elecciones para gobernador de 2019, tuvimos nuestras primera incursión electoral. La enfrentamos con un nivel de conocimiento bajo del entramado político, ya que eso lleva tiempo de trabajo, formación y experiencia. Es complicado fiscalizar, administrar los recursos del sistema electoral, armar agenda de medios para que los candidatos expongan sus ideas, trazar estrategias para posicionarnos y todo lo que implica una campaña electoral, sin una estructura partidaria y sin recursos económicos. Yo estaba ligado al proyecto desde lo técnico y como éramos pocos, costó conseguir los nombres de las personas para completar la lista. Por eso, además de poner el corazón, pusimos nuestros nombres en la boleta.
– En esa elección te enfrentaste a dos políticos de alto perfil, oriundos de tu ciudad, ¿era demasiado ambicioso competir en esos comicios?
Fue un desafío enorme estar compitiendo con dos grandes exponentes, como Juanjo Blangino y Fernando Gazzoni, era una elección muy fuerte. En mi caso particular fue más bien una candidatura testimonial. La realidad es que era imposible ganar con el poco tiempo de vida que tenía el partido, que no contaba además con el aparato económico, político y publicitario; y sobre todo con la trayectoria de los partidos tradicionales. Nosotros no teníamos la posibilidad e ir a recorrer todo el departamento. Lo nuestro fue artesanal, entendiendo que era un paso en la vida del partido. Fuimos realistas y marcábamos como un hito nuestra primera participación en comicios y el objetivo se logró.
-Fue difícil abrirte del radicalismo para irte a un nuevo espacio político?
Si. Yo pertenecía prácticamente a la mesa chica del equipo de campaña del radicalismo de Monte Cristo. Yo por mi formación, mi oficio y mi pasión, que es la comunicación, intervengo en un montón de disciplinas que tiene que ver con el armado integral de la campaña electoral. Por eso mi aporte ha sido más bien desde lo técnico y no como figura política.
Desde mi ámbito profesional me han contratado para que los asista en campañas tanto desde el peronismo, como en el radicalismo. Con respeto y profesionalismo yo podía hacer convivir mis ideas políticas con mi trabajo profesional, por eso los espacios me han dado trabajo, por el profesionalismo que he manejado.
Cuando me decidí a dar el paso hacia el Partido Libertario desde el radicalismo me entendieron y elogiaron la valentía y la decisión ética que tuve al haberme inclinado por un espacio y comunicárselos.
-¿Cómo siguió tu militancia después de 2019?
Después de 2019 hubo intermitencias. Si bien el partido siguió su vida normal, en elecciones de medio termino participamos junto a otros espacios con un nombre diferente porque era un frente de varios espacios. Ahí participé en el ámbito en el que soy un referente, siempre vinculado al trabajo técnico del armado electoral y no como actor político.



En sus épocas de militancia, el diseñador gráfico conoció a varios referentes liberales.
El comunicador no escatima palabras y ejemplos para explicar su lugar en la política partidaria, y cuenta cómo conoció al actual presidente Javier Milei en sus visitas a la provincia: «Nosotros (el PL) organizamos el 80% de las visitas de Javier a Córdoba. Por eso teníamos un contacto bastante estrecho con él. Antes, durante y post evento».
«El venía a dar la batalla cultural y no quería saber nada con la política en ese entonces. Su intención era presentar sus libros y divulgar las ideas de la libertad», añade.
-¿Cuando fue la primera vez que sentiste que Milei tenía chances reales de ser presidente?
Antes de las PASO había clima de victoria, pero los indicadores no te aseguraban un triunfo. Sí había un humor social que ayudaba, pero nada fehaciente. Recién en las Primarias contamos los porotos de verdad y notamos que era algo disruptivo. Rompimos todo tipo de análisis previo y resultados de encuestas. La mayor alerta de que estábamos en juego fue la desesperación del kirchnerismo por boicotear la campaña de Milei con fake news. Pero hasta que no se dieron los resultados, era solo una expresión de deseo.
-¿Cómo analizas estos primeros cinco meses de gobierno de Milei?
Se está haciendo lo que se prometió. El ritmo con el que empezó y el impacto de las medidas que ha tenido el gobierno hasta ahora, coindicen bastante con el espíritu de la propuesta inicial. Si comparamos al Milei de campaña electoral con el de hoy, lo veo totalmente inalterable en su pasión y en su convicción de poner en valor y en vigencia el plan que siempre tuvo, el cual sigue sosteniendo en su discurso. Por eso me animo a decir que eso es el combustible esencial que alimenta la esperanza que estamos teniendo. Haciendo un análisis, me parece que va muy bien, porque es una etapa de transición. En ningún momento se dijo que esto iba a ser fácil, todo lo contrario. Estamos en terapia intensiva, esperando por resultados favorables, para que finalmente podamos consolidarnos y curarnos de algunos males que hemos venido padeciendo, para que finalmente podamos vivir mejor. Duele muchísimo, pero vamos bien.
-Y, de ahora en adelante, ¿cómo crees que le va a ir al gobierno?
Siendo fiel a mi formación, los liberales no hacemos futurología, tenemos convicciones, un norte, un plan. Lo que viene es una expectativa y elijo creer que va a estar todo bien. Los plazos son difíciles de asegurar, por eso no se si es el mes que viene, a fin de año o en cuatro años, pero hay un montón de indicadores que dicen que las cosas van a estar bien. Son proyecciones teóricas, pero no dejar de ser incierto, sabemos que la dinámica diaria es muy cambiante y acelerada. Mientras, hay que seguir firmes creyendo en la metodología que se está utilizando, sabiendo que se apunta a un bienestar próximo.
-¿Crees que Milei seguirá teniendo alta aceptación en la gente si no mejora la economía?
Todos estamos esperando que la economía se reactive. Tener las necesidades básicas cubiertas pasa indefectiblemente por lo económico. Javier tiene un alto acatamiento porque la gente tiene esperanza de un futuro mejor. Él sigue convencido en lo que dijo que iba a hacer y a muchas de esas cosas las está haciendo. Por eso la gente está en ese proceso de bancar esta parte del camino. El tipo, como antes nadie, tuvo el valor y la decisión de desarmar los curros y sacar un montón de las malas prácticas que han llevado a la decadencia argentina. La convicción que tiene Milei te da esa sensación de seguridad de que te guía alguien con determinación. Vivimos un ajuste entendible, que siempre se dijo que se iba a hacer así, pero con la esperanza de que vamos a estar mejor.



Zampini junto a Milei en una de sus tantas visitas a Córdoba, cuando el economista aún no incursionaba en política.
Diego no escatima palabras para mostrar su convencimiento de que la Argentina está yendo por el camino correcto y, en su discurso, se encarga de remarcar que confía plenamente en el presidente argentino: «Recuerdo que tras la presentación de un libro, desde la organización del evento nos reunimos en un hotel céntrico de Córdoba con Javier. Le insistíamos en que se metiera en política, pero nos decía que no. Entonces en una servilleta le escribí #mileipresidente. Meses después decidió meterse en política y a nosotros nos quedó esa anécdota«.
-¿Estas diciendo que fuiste responsable de que Javier Milei incursionara en política?
No, es una anécdota nada más, pero sí contribuimos en su carrera política Y colaboramos con «meterle ese bicho» en la cabeza (ríe). Yo por mi parte siempre tuve el convencimiento de que él tenía que ser nuestro presidente. Siempre quise que fuera el máximo representante del liberalismo en Argentina.
-Entonces… ¿se podría decir que Diego Zampini la vio?
Si, siempre la vio. Desde que renunció a todo lo ganado y tomó con convicción el camino de las ideas de la libertad.



«Siempre tuve el convencimiento de que él tenía que ser nuestro presidente», expresó el comunicador sobre el actual jefe de estado.

