Transportistas realizan concentraciones ante la falta de acuerdo con las cerealeras por el precio del flete. Exigen aumentos de entre el 30% y el 35%. «Trabajar hoy implica operar a pérdida», aseguran.
El conflicto con los transportistas de granos suma tensión en un momento clave para el agro argentino y amenaza con impactar de lleno en la logística de la cosecha, que se perfila como una de las más importantes de los últimos años.
En los últimos días, las protestas se intensificaron con concentraciones y cortes en rutas estratégicas de provincias como Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe, afectando el traslado hacia puertos exportadores.
La situación también se replicó días atrás en Río Primero, donde transportistas realizaron concentraciones ante la falta de acuerdo con las cerealeras por el precio del flete, evidenciando que el conflicto se extiende a distintos puntos de la provincia.
El reclamo central del sector apunta a una actualización urgente de las tarifas de flete, que —según denuncian— quedaron desfasadas frente al fuerte aumento del combustible. Los transportistas aseguran que, en muchos casos, trabajar hoy implica operar a pérdida.
En distintos puntos del país ya se observan largas filas de camiones detenidos en banquinas o directamente sin actividad. Incluso, en accesos clave a puertos como Bahía Blanca y Necochea, las protestas comenzaron a frenar la descarga de granos y a generar demoras en exportaciones.
El impacto no es menor: desde el sector agroindustrial advierten que la situación genera sobrecostos, complica embarques y pone en riesgo el normal funcionamiento de la cadena comercial en plena cosecha gruesa, uno de los períodos más importantes para el ingreso de divisas al país.
Mientras tanto, las negociaciones entre transportistas, acopiadores y empresas del sector no logran avanzar. Los choferes exigen aumentos de entre el 30% y el 35%, pero las propuestas actuales fueron consideradas insuficientes, lo que mantiene el conflicto abierto y sin una fecha clara de resolución.
En ese escenario, crece la incertidumbre: con una cosecha que promete números récord, pero con camiones que podrían no salir a las rutas, el conflicto ya enciende alarmas en todo el sector productivo.
En un contexto económico nacional complejo, urge una solución que contemple a todas las partes y permita aprovechar esta gran oportunidad en beneficio de la economía argentina.

