Nacieron cuatro cachorros de aguará guazú en el Parque Nacional Ansenuza

Su mamá es Cucusa, una hembra que porta un collar con tecnología de posicionamiento satelital colocado por Aves Argentinas. Este hecho constituye un acontecimiento relevante para la conservación de esta especie.

El nacimiento de cuatro cachorros de aguará guazú dentro del territorio del Parque Nacional Ansenuza constituye un hecho de gran importancia para la conservación de esta especie en Córdoba y en la región central del país.

La protagonista es Cucusa, una hembra que porta un collar con tecnología de posicionamiento satelital colocado por Aves Argentinas. A través del seguimiento de sus desplazamientos, los investigadores detectaron una reducción marcada en su radio de movimiento, un comportamiento que hizo sospechar que podría estar próxima a parir.

Para confirmar la situación sin alterar el comportamiento del animal, se instalaron ocho cámaras trampa en distintos sectores de bañados y humedales. Los dispositivos permitieron registrar a Cucusa trasladando cuidadosamente a sus cuatro crías entre diferentes refugios.

Los registros también permitieron documentar parte del comportamiento parental de la especie. La hembra cambia de refugio cada dos o tres días, posiblemente como estrategia para reducir el riesgo de que los cachorros sean detectados por depredadores. Además, se constató la presencia activa del ejemplar macho, que permanece en los alrededores y participa en la protección del área.

Una especie amenazada

El aguará guazú (Chrysocyon brachyurus) es el cánido más grande de América del Sur. Se caracteriza por sus largas extremidades y su pelaje de tonalidades rojizas.

En Córdoba, la especie está categorizada como En Peligro de Extinción y cuenta con la máxima protección legal al haber sido declarada Monumento Natural Provincial.

El nacimiento de los cuatro cachorros dentro del Parque Nacional Ansenuza constituye un acontecimiento relevante para la conservación del aguará guazú y pone en evidencia la importancia de los humedales de Mar Chiquita como hábitat para la fauna silvestre.

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