La lluvia cesó y la fiesta en honor al Santo Brochero colmó el Predio de Exposiciones, con un público enérgico que disfrutó de los artistas y la jineteada.
Quizás fue el mismo Santo Brochero quien hizo un guiño desde el cielo, ya que, tras varios días de lluvia, el clima dio una tregua justo a tiempo para permitir que el Festival Brocheriano pudiera desarrollarse con normalidad.
Sin las precipitaciones persistentes de jornadas anteriores, el público llegó en gran número al Predio de Exposiciones para disfrutar de una noche colmada de tradición y música.
Uno de los momentos más destacados de la apertura fue la presentación del Ballet Municipal de Folclore, con el cuadro “Brochero lo era todo”. La puesta en escena emocionó al público al relatar, a través de la danza y la actuación, el recorrido del Cura Brochero y la importancia de su legado.
La jineteada, siempre con su público fiel, vibró con las más de 40 montas dispuestas para la ocasión. La competencia, de alto nivel, logró atrapar incluso a quienes no suelen disfrutar de este tipo de actividades.
En el escenario,Los Pregoneros ofrecieron un anticipo musical en la previa de lo que vendría después. Luego fue el turno de Los Ceibales de Salta, quienes brindaron una gran actuación que incluyó unos versos improvisados junto al intendente Daniel Kieffer, con quien sintonizaron de inmediato y lograron una presentación muy celebrada por el público.
Más tarde llegó el momento de Eze Pedraza, el versátil músico oriundo de Río Cuarto, que se destaca por su amplitud de repertorio. Interpretó canciones de pop, baladas y, para estar a tono con el festejo, también clásicos del folclore.
El cierre quedó en manos del consagrado grupo Los Trajinantes, que hicieron cantar y bailar a todos ya entrada la madrugada del sábado, incluso al propio intendente.
Después, el cielo volvió a abrirse y la lluvia pidió permiso para caer sobre Villa Santa Rosa que, satisfecha por un nuevo y exitoso festival, regresaba a sus hogares luego de una excelente jornada brocheriana.












