La medida fue impulsada por el Gobierno nacional en el marco de un acuerdo con Estados Unidos para reforzar la lucha contra la piratería audiovisual.
El bloqueo de las plataformas MagisTV y Xuper TV llevado a cabo este lunes en Argentina volvió a poner en el centro del debate el consumo de contenidos piratas y el acceso al entretenimiento. La medida fue impulsada por el Gobierno nacional en el marco de un acuerdo con Estados Unidos para reforzar la lucha contra la piratería audiovisual y se aplicó tras órdenes judiciales derivadas de denuncias de empresas del sector.
La decisión incluyó el bloqueo de dominios, servidores y aplicaciones asociadas, y obligó a Google a desinstalar las apps de dispositivos Android en el país. Desde el oficialismo señalaron que el objetivo es frenar la distribución ilegal de contenidos y reducir riesgos de seguridad, como la posible presencia de malware en aplicaciones no oficiales.
El impacto fue inmediato y generó una fuerte reacción en redes sociales. En plataformas como X y en foros como Reddit, miles de usuarios expresaron su enojo por la pérdida de acceso a canales de TV, películas y, especialmente, transmisiones de fútbol. Algunos mensajes hablaron de un “ataque al entretenimiento popular” y cuestionaron que se persiga a los usuarios sin ofrecer alternativas accesibles en un contexto económico complejo.
Las respuestas no tardaron en llegar desde el otro lado del debate. También hubo quienes defendieron el bloqueo y remarcaron que se trataba de servicios ilegales. “Si querés ver cable o streaming, hay que pagarlo”, fue una de las frases más repetidas, evidenciando una grieta que combina legalidad, consumo cultural y poder adquisitivo.
Con la caída de MagisTV y Xuper, la búsqueda de alternativas se intensificó. Existen opciones legales y gratuitas como Pluto TV, ViX o contenidos oficiales en YouTube, aunque su alcance es limitado. En el caso del fútbol argentino, la mayoría de las transmisiones continúan siendo pagas, con excepciones puntuales en señales abiertas para partidos de la Selección.
El bloqueo de estas plataformas no solo marcó un nuevo capítulo en la lucha contra la piratería, sino que dejó planteada una discusión de fondo: hasta qué punto el combate a lo ilegal puede sostenerse sin resolver el problema del acceso real al entretenimiento para amplios sectores de la sociedad.

